jueves, 29 de agosto de 2013

Offset, aspectos generales (entrada 1/3)

OFFSET Aspectos Generales (Entrada 1/3) El sistema de reproducción en Offset es uno de los más versátiles y que ofrecen mayor calidad de impresión, además de un relativo bajo costo en comparación con otros sistemas de reproducción. Ya mencionamos que la Litografía es el antecedente directo del Offset y con ella comienza el uso y el desarrollo de éste sistema. La Litografía es atribuida a Alois Senefelder (1771-1834) artista quien al tratar de encontrar un método para reproducir su propia obra - en su mayoría musical - busca un método que pudiera satisfacer sus necesidades de impresión con un sistema que no fuera tan costoso y tardado. Alrededor de 1796, probó a dibujar sus obras con un lápiz graso sobre una plancha de piedra caliza, lijada previamente para obtener una superficie más lisa y uniforme. Como sucede con la mayoría de los descubrimientos, por accidente se dio cuenta que podía mojar la superficie de la piedra con el dibujo ya hecho y que eso iba a permitir aplicar tinta sobre las partes donde se encontraba el trazo del lápiz graso sin que eso entorpeciera la impresión, sino por el contrario, le iba a permitir hacer una correcta impresión sobre papel. En sus orígenes éste sistema fue bautizado por su creador como “impresión química” porque se basaba en reacciones especiales de carácter químico. Posteriormente se le dio el nombre de Litografía, hacia el año 1804, refiriéndose a las raíces griegas: lithos: piedra y graphos: escritura, para describir el proceso como una escritura en piedra, o derivada de la piedra. Sin embargo el principio siempre es el mismo. Se aprovechan las propiedades físico - químicas de los elementos que intervienen en el proceso. A estas propiedades se le conocen como lipófilas e hidrófilas y que indican que existe compatibilidad de algunas sustancias con los materiales oleógenos o grasosos (lipófilas) y por otro lado la compatibilidad de otros materiales con el agua (hidrófilas), pero la incompatibilidad eterna entre el agua y el aceite. Así, la superficie entera se cubre de agua, inmediatamente las partes dibujadas con el lápiz graso la repelen y el resto de la superficie se queda húmeda. Al aplicar la tinta las partes que contienen el lápiz graso son perfectos depósitos de tinta que también es de un material grasoso, y que es repelido por la superficie húmeda del resto de la piedra. Al hacer contacto y presión con el papel, sólo obtendremos la impresión de lo dibujado previamente con el lápiz graso. Pero existe un inconveniente para éste sistema aún rudimentario. Al hacer presión con la totalidad de la superficie, el papel entra en contacto con las partes húmedas de la piedra y se moja, lo que ocasiona varios contratiempos, como el que la hoja ha de dejarse a secar en condiciones especiales, pero con el riesgo de que sufra ciertas alteraciones en su estructura, arrugándose o deformándose, lo que impide utilizar ciertos tipos de papel delgados o con poca tolerancia a la humedad. Al observar esto, se fueron haciendo diversas mejoras en la medida que el nuevo sistema de Senefelder se iba popularizando en muchos talleres de la gran mayoría de países de Europa. Uno de los cambios significativos fue el cambiar las piedras, por planchas metálicas, más fáciles de mover, cargar y utilizar en general. Sin embargo, el sistema siguió llamándose Litografía. No fue sino hasta finales del siglo XIX y principios del XX cuando un verdadero cambio revolucionó la impresión Litográfica y permitió que se convirtiera en el medio más accesible para reproducir a gran escala trabajos impresos. En primera instancia el sistema se mecanizó gracias a la llegada de la revolución industrial. Pero lo que creó el verdadero adelanto fue el evitar que el sustrato de impresión se mojara, lo cual se logró haciendo indirecto el contacto entre la plancha metálica que contenía al original y el sustrato. Esto incluso derivó en el cambio del nombre del sistema a Offset, que se refiere a indirecto o fuera de contacto. La impresión indirecta se obtiene a través de un elemento interpuesto entre la forma y el sustrato. Aún cuando los dos sistemas se basan en el mismo principio de repulsión entre el agua y el aceite los procesos guardan sus distancias. El offset tal y como lo conocemos actualmente utiliza planchas metálicas, flexibles, granuladas, cubiertas de una delgada película de gelatina ligeramente fotosensible. La imagen que ha de imprimirse se traslada a la plancha mediante un proceso fotográfico, donde la luz de una lámpara de gran intensidad vela en la plancha las partes a imprimir y precisamente en esas partes, el agua es rechazada y reciben la tinta grasa proveniente de los rodillos entintadores. La placa es montada para tal efecto en un cilindro de la máquina. La imagen plasmada en ésta placa se estampa en un rodillo que porta una mantilla de caucho o goma y de éste pasa finalmente al papel por medio de presión ejercida en un tercer cilindro. Esto permite colocar los sustratos impresos en montones apilados llamados comúnmente postetas, donde se terminarán de secar en poco tiempo. En muy poco tiempo el offset superó al sistema tipográfico de relieve pues representaba un proceso mucho más rápido y con la posibilidad de imprimir una amplia gama de soportes con mucha mayor calidad. La superficie lisa y uniforme de las planchas metálicas permitió mejorar la calidad del producto final y el hecho de poder imprimir no solo texto sino combinarlo con gráficos, dibujos e ilustraciones. Imprimir un libro era ahora mucho más rápido y de alguna forma ayudó a abaratar los costos de producción. Pero por varias razones ningún sistema de impresión fue desplazado totalmente por el offset, y en algunos momentos se llegan hasta la fecha a complementar. La posibilidad de imprimir a todo color no tardó en llegar conforme se fueron realizando estudios y descubrimientos al respecto. Si bien es cierto que la impresión a color se dio primordialmente gracias a los avances en fotografía para las artes gráficas, ésta siempre respondió a la necesidad de cubrir las demandas que generaba la impresión en offset. Así fue posible la impresión a todo color simulando una fotografía a través de la descomposición de una imagen en los tres colores primarios (amarillo, azul y rojo) y una cuarta tinta para detallar (negro), a través de retículas superpuestas entre sí en diferentes ángulos que por medio de un efecto visual generaban una imagen. Para lograr una correcta impresión a color es necesario que la máquina que imprima se encuentre perfectamente ajustada para que las retículas se impriman en el lugar correcto sin variaciones de ningún tipo. A éste tipo de impresión en offset se le llama Selección de color, y la impresión de originales a una tinta se conoce como impresión de línea. La impresión de línea puede incluir imágenes en escala de grises descompuestas también en un a retícula, llamadas “medio tono” pues son el resultado de la impresión de la técnica fotográfica del mismo nombre. Cuando la impresión en línea incluye mas de una tinta, pero que no está superpuesta en imágenes, se llama separación de color.

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